martes, 29 de noviembre de 2011

MALTRATO INFANTIL

Los problemas que tienen los niños maltratados se traducen en unas manifestaciones que pueden ser conductuales, físicas y/o emocionales. A estas señales de alarma o pilotos de atención es a lo que llamamos indicadores, ya que nos pueden "indicar" una situación de riesgo o maltrato.

Por ello es importante saber interpretar los indicadores y no quedarnos ante ellos como observadores o jueces de una forma de ser ante la que no podemos hacer nada. Estos indicadores no siempre presentan evidencias físicas (v.gr.: algunas formas de abuso sexual, maltrato psicológico... ) sino que pueden ser también conductas difíciles de interpretar.

EN EL NIÑO:
  • señales físicas repetidas ( morados, magulladuras, quemaduras...)
  • niños que van sucios, malolientes, con ropa inadecuada, etc.
  • cansancio o apatía permanente (se suele dormir en el aula)
  • cambio significativo en la conducta escolar sin motivo aparente
  • conductas agresivas y/o rabietas severas y persistentes
  • relaciones hostiles y distantes
  • actitud hipervigilante (en estado de alerta, receloso,...)
  • conducta sexual explícita, juego y conocimientos inapropiados para su edad
  • conducta de masturbación en público
  • niño que evita ir a casa (permanece más tiempo de lo habitual en el colegio, patio o alrededores)
  • tiene pocos amigos en la escuela
  • muestra poco interés y motivación por las tareas escolares
  • después del fin de semana vuelve peor al colegio (triste, sucio, etc..)
  • presenta dolores frecuentes sin causa aparente
  • problemas alimenticios (niño muy glotón o con pérdida de apetito)
  • falta a clase de forma reiterada sin justificación
  • retrasos en el desarrollo físico, emocional e intelectual
  • presenta conductas antisociales: fugas, vandalismo, pequeños hurtos, etc.
  • intento de suicidio y sintomatología depresiva
  • regresiones conductuales (conductas muy infantiles para su edad)
  • relaciones entre niño y adulto secreta, reservada y excluyente
  • falta de cuidados médicos básicos 
 En los PADRES y/o CUIDADORES:
 
  • parecen no preocuparse por el niño
  • no acuden nunca a las citas y reuniones del colegio
  • desprecian y desvalorizan al niño en público
  • sienten a su hijo como una "propiedad" ("puedo hacer con mi hijo lo que quiero porque es mío")
  • expresan dificultades en su matrimonio
  • recogen y llevan al niño al colegio sin permitir contactos sociales
  • los padres están siempre fuera de casa (nunca tienen tiempo para...)
  • compensan con bienes materiales la escasa relación personal afectiva que mantiene con sus hijos
  • abusan de substancias tóxicas (alcohol y/o drogas)
  • trato desigual entre los hermanos
  • no justifican las ausencias de clase de sus hijos
  • justifican la disciplina rígida y autoritaria
  • ven al niño como malvado
  • ofrecen explicaciones ilógicas, contradictorias no convincentes o bien no tienen explicación
  • habitualmente utilizan una disciplina inapropiada para la edad del niño
  • son celosos y protegen desmesuradamente al niño 

Estos indicadores pueden observarse en otros casos que no necesariamente se dan en niños maltratados, la diferencia más notable es que los padres maltratadores no suelen reconocer la existencia del maltrato y rechazan cualquier tipo de ayuda, llegando a justificar con argumentos muy variados este tipo de acciones; en cambio los padres con dificultades suelen reconocerlas y admiten cualquier tipo de ayuda que se les ofrezca.

¿Que esperamos para denunciar? ...

lunes, 28 de noviembre de 2011

paz para la infancia, YA !

A pesar de que en nuestro país no se han realizado estudios que entreguen específicamente
antecedentes y estadísticas sobre el problema del tráfico de niños, niñas y adolescentes, Chile,
aparentemente, se perfilaría como un eslabón importante del tráfico y trata de personas,
particularmente de mujeres y niñas.
 
Según denuncia por “presunta desgracia” y “extravíos” en Carabineros de Chile, en el año 1999,
2000, 2001 se registran 7.065, 7.392 y 7.004 niños y niñas, respectivamente, de los cuales, entre el
60% y 65% son mujeres4. Lo sorprendente es que al menos el 20% de estos niños son entre 0 y 4
años y cerca de un 12% entre 5 a 8 años. Según Carabineros de Chile, es cierto que estas cifras no
dan cuenta de la realidad, debido a que las denuncias de los familiares no vuelven a ser
corroboradas cuando el niño aparece o vuelve a su hogar.

El Estado chileno asume la representación legal de las víctimas, persiguiendo la responsabilidad
penal de los agresores. El SENAME, Servicio dependiente del Ministerio de Justicia ante casos de
explotación sexual comercial infantil actúa a través de un equipo de profesionales, en
representación de los niños y niñas víctimas protegiendo sus derechos y brindando apoyo
reparatorio especializado. Entre el 2003 y el 2004, el Servicio registra a nivel nacional 27 causas en
tramitación con 11 procesados y condenados y 6 causas sobreseídas.

Respecto al sexo, se da cuenta de una significativa diferencia entre niñas y niños, detectándose, un
78,1 % de niñas y un 21,9 % de niños, siendo la I región la que presenta el más alto porcentaje de
niñas en explotación y la Región Metropolitana el más alto porcentaje de niños.
En cuanto a la edad, los casos detectados por los investigadores tenían entre 10 y 18 años de edad,
existiendo mayor concentración sobre los 15 años.
Otro de los hallazgos está referido a la edad de inicio en la explotación sexual comercial de los
niños, niñas y adolescentes entrevistados, la que oscila entre los doce y los trece años, en promedio.
Al respecto se señala, que fue una opción no elegida por ellos, revelándose la intervención de
terceros en circunstancias vinculadas con factores del contexto familiar, cultural, social y
económico. Todos/as advierten que desean salir de la explotación.
 
Otro factor presente en la realidad de la explotación sexual comercial infantil es el consumo de
droga y alcohol. Un 59% de la muestra admitió consumir alguna droga y el 63 % consumir
alcohol, actuando como anestésicos del sufrimiento y el dolor. “ Las niñas entrevistadas consumen
droga para trabajar y para no pensar en lo que la explotación sexual supone” . 

"(Informacion para analizar)"

jueves, 24 de noviembre de 2011

ALTO! a la explotacion Infantil

Para que los niños y niñas puedan constituirse en el futuro
de Chile, se les debe asegurar un presente en igualdad de
oportunidades de desarrollo.
 
El presente diagnóstico constata cómo este patrón
se reproduce desde la infancia y se enfatiza en los hogares
de mayor pobreza. Un dato alarmante lo constituye el
número de niñas que realizan quehaceres domésticos en
su propio hogar con las graves consecuencias en los niveles
de deserción y retraso escolar.
 
En esta línea, el embarazo adolescente constituye uno de
los problemas más severos y urgentes de abordar por las
políticas públicas, tanto en su dimensión de prevención,
como en las alternativas para asegurar un desarrollo integral
a las madres y sus hijos e hijas. La intervención oportuna
e informada de los diversos actores sociales en educación
sexual, sigue siendo una materia pendiente, necesaria e
insuficientemente abordada.
 Asimismo, aunque hay avances notables en materia de
cobertura preescolar (33%), ésta aún es insuficiente. Enfrentar,
ampliar y diversificar las modalidades de accesibilidad al
cuidado infantil, constituye un desafío relevante para que
muchas niñas y adolescentes de nuestro país dejen que
asumir labores de cuidado de hermanos y hermanas para
que los padres trabajen.
 
Por otra parte, los niños y niñas que trabajan en la calle,
más aún quienes lo hacen durante la noche, constituyen un
grupo de especial riesgo. Es necesario sensibilizar a la
sociedad sobre esta situación y la necesidad de prevenirla,
así como potenciar la creación de sistemas de red que
permitan acogerlos y derivarlos a programas de reparación.
Respecto a las condiciones más riesgosas del trabajo
inaceptable, se recomienda realizar campañas educativas
que informen a los adolescentes sobre sus derechos laborales,
y a los padres acerca de los riesgos asociados a ciertas
labores y condiciones de trabajo.
En este ámbito, se recomienda mejorar los sistemas de
fiscalización en el trabajo agrícola de temporada con
programas específicos, y perfeccionar la regulación y control
de la normativa laboral, para llegar también a los sectores
informales.
Se recomienda establecer un sistema sustentable
que permita realizar este diagnóstico cada cierto período
de años, de modo de evaluar los datos en el tiempo.
 
Finalmente, se debe persistir en que sea la propia sociedad
la que tome real conciencia de las consecuencias que
conlleva el trabajo infantil, particularmente sus peores formas,
a través del cambio en la percepción y el desarrollo de
actitudes responsables de la población en relación a la
desvalorización y vulneración de los derechos de los niños,
niñas y adolescentes. Se trata de realizar un esfuerzo
mancomunado de sensibilización para influir directamente
sobre la población en todos sus niveles, incorporando
organizaciones sociales, culturales, empresariales y de
trabajadores, de padres y profesores, en cada iniciativa,
programa o política a seguir.